La pandemia de COVID-19 trajo aparejados muchos cambios en la sociedad en su conjunto, pero claramente no afectó a todes por igual. En el caso de les trabajadores de la educación, que en su mayoría son mujeres, se conjugaron las complejidades de la “nueva normalidad” con el incremento de la carga horaria laboral y de las tareas del hogar, el peso de afrontar los costos para adaptarse a la nueva modalidad de trabajo, el congelamiento de sus salarios y la postergación del medio aguinaldo correspondiente a junio. A esta situación en muchos casos se sumó la exposición a los contagios de quienes tuvieron que salir a realizar tareas fuera de su hogar para asistir a les estudiantes que lo necesitaban, sin siquiera el reconocimiento por parte del gobierno de esta tarea esencial.
Los datos al respecto son contundentes. Observando las condiciones de conectividad y utilización de TICs encontramos que al comienzo del Aislamientos Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) el 29% de les docentes no poseía computadora y otro 17% tenía computadora, pero compartida y con poca disponibilidad. Además, alrededor del 45% no utilizaban Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs) para la realización de tareas educativas, a la par de que un 23% de la población que asistía a establecimientos educativos tampoco las utilizaba para este fin. Asimismo, el 59% de les docentes manifestó no poseer conexión adecuada ya sea mediante wi fi o datos móviles, porcentaje que se eleva a 75% en zonas rurales y 77% en barrios populares o asentamientos.
En relación al aumento de la carga laboral, más del 80% de les trabajadores declararon que trabajan más horas que antes del ASPO. Esto se condice con las dificultades que han debido afrontar para adaptarse a la nueva modalidad de enseñanza virtual, ya que un 78% de les docentes no tenía formación o la tenía de modo insuficiente para desarrollar el proceso pedagógico de este modo. Por último, pero no menos importante, los costos de conectividad recayeron sobre los ingresos de les docentes, ya diezmados por la inflación. La instalación y el servicio de internet representan entre un 21% y un 24% de su salario. A su vez, las computadoras incrementaron su precio un 140% en los últimos 6 meses, necesitando más de un sueldo y medio para adquirir las más básicas del mercado